Un tribunal de Mendoza, Argentina, condenó a 20 años de prisión a la exmonja Kumiko Kosaka, tras encontrarla responsable de siete hechos de abuso sexual cometidos contra cinco niños sordos que eran alumnos del Instituto Próvolo, en la localidad de Luján de Cuyo.
Kosaka, de 51 años, fue declarada culpable en cuatro hechos como autora y tres como partícipe. Además de la pena de prisión, el Tribunal Penal Colegiado de Mendoza le impuso una inhabilitación de 10 años para ejercer el cuidado de menores.
La sentencia representa un nuevo giro en un proceso que se ha extendido durante una década. La exreligiosa había sido absuelta en 2023 por los delitos que se le imputaban, pero en agosto de este año la Corte Suprema de Justicia de Mendoza revocó aquella decisión y ordenó que otro tribunal analizara nuevamente el caso.

Aunque fue condenada, Kosaka continuará en libertad mientras la sentencia no quede firme, debido a los recursos de apelación pendientes. Como medidas cautelares, el tribunal le prohibió salir de Argentina y de la provincia de Mendoza, además de obligarla a fijar domicilio en esa jurisdicción.
El fiscal Alejandro Iturbide, quien había solicitado una pena de 22 años, consideró que la resolución representa una reparación para las víctimas. Por su parte, Ariel Lizarraga, padre de una de las personas afectadas, expresó su satisfacción por haber llegado a una resolución después de años de litigio.
El caso Próvolo salió a la luz en 2016 y se convirtió en uno de los mayores escándalos de abuso sexual infantil relacionados con la Iglesia católica en Argentina. Las investigaciones señalaron que los abusos ocurrieron principalmente durante los fines de semana y que algunas víctimas, quienes permanecían como pupilos en el instituto, habrían recibido amenazas para evitar que hablaran.
Los hechos también derivaron en un juicio realizado en 2019, en el que fueron condenados los sacerdotes Horacio Corbacho, a 45 años de prisión, y Nicola Corradi, a 42 años y medio. También recibieron condenas el jardinero Armando Gómez, de 18 años, y el exmonaguillo Jorge Bordón, de 10 años.
Kosaka y otras ocho mujeres habían sido absueltas durante aquel proceso. Sin embargo, en el caso de la exmonja de origen japonés, la decisión fue posteriormente anulada, dando paso al nuevo proceso que terminó con la condena de 20 años.












































