Las detenciones de migrantes en Estados Unidos alcanzaron en julio su nivel más alto durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, con 49 mil 041 arrestos realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), de acuerdo con cifras de la propia agencia.
El número representa un incremento respecto a junio, cuando se contabilizaron 42 mil 588 detenciones, lo que refleja una intensificación de la estrategia migratoria impulsada por la administración estadounidense.
Sin embargo, un análisis del Proyecto de Datos de Deportación de la Universidad de California en Berkeley reveló que alrededor de la mitad de las personas detenidas durante este periodo no contaba con antecedentes penales. Entre los arrestados se encontraban cónyuges de ciudadanos estadounidenses, familiares directos de militares en activo, personas con Estatus de Protección Temporal (TPS) y solicitantes de asilo.
El estudio también señala que únicamente 4% de los migrantes detenidos durante junio y julio había sido condenado por delitos violentos. Una proporción importante de los arrestos correspondió a personas acusadas de infringir leyes civiles de inmigración, sin antecedentes criminales.
Más agentes y colaboración con policías locales
El aumento de las detenciones coincide con el crecimiento de la plantilla de ICE, que habría alcanzado alrededor de 29 mil elementos, según información citada por The New York Times.
A esto se suma la colaboración entre las autoridades locales y federales mediante el programa 287(g), que permite a determinadas corporaciones policiales trabajar con ICE en tareas relacionadas con la aplicación de las leyes migratorias.
Durante junio, policías locales participaron en la detención de 6 mil 242 personas, mientras que en julio la cifra aumentó a 6 mil 461.
Otro dato que destaca el análisis es que aproximadamente la mitad de los arrestos ocurrió en la comunidad, es decir, fuera de cárceles o centros de detención. Las personas fueron localizadas en sus viviendas, centros de trabajo u otros lugares, y entre ellas había migrantes con permisos de trabajo vigentes y solicitudes de asilo pendientes.
Texas y Florida concentran miles de arrestos
Las cifras también muestran diferencias importantes entre los estados estadounidenses, particularmente entre entidades consideradas santuario y aquellas que mantienen políticas migratorias más cercanas a la administración Trump.
En Nueva Jersey, los arrestos pasaron de 1 mil 635 en junio a 2 mil 078 en julio, mientras que en Nuevo México aumentaron de 596 a 705.
En contraste, Texas registró 10 mil 758 detenciones en junio y 11 mil 986 en julio. Florida tuvo uno de los incrementos más pronunciados, al pasar de 5 mil 192 arrestos a 7 mil 235, equivalente a un promedio de aproximadamente 207 detenciones diarias durante julio.
Denuncian presión física y psicológica
Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes y algunas personas detenidas han denunciado que las instalaciones de ICE pueden representar condiciones de fuerte presión psicológica y física, incluyendo restricciones corporales severas y periodos prolongados de aislamiento.
Ante estos señalamientos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene que sus procedimientos de arresto, custodia y traslado se realizan conforme a la legislación vigente y que las medidas de seguridad responden a situaciones de resistencia o riesgos específicos.
El incremento de las detenciones y el perfil de las personas arrestadas han generado un debate sobre el alcance de la actual política migratoria estadounidense, particularmente por la cantidad de personas que, de acuerdo con el análisis de Berkeley, no tenían antecedentes penales o no habían sido condenadas por delitos violentos.












































