La belleza escondida del estancamiento
Por Mario Loera y Soledad Cáceres
El artista duranguense Jesús Edmundo Núñez Salas presenta Ascenso suspendido, una obra que utiliza la suspensión, a través de la imagen de una figura celeste, como símbolo de reflexión sobre las comodidades del estancamiento cotidiano que, a la larga, pueden impedirnos avanzar.
Núñez Salas es un artista autodidacta, egresado de la licenciatura en Derecho y actualmente docente de nivel básico secundaria. Su trabajo coloca al cuerpo humano en el centro de escenas donde conviven objetos cotidianos y símbolos culturales. Actualmente forma parte del colectivo CRUDO ESTUDIO.
Ascenso suspendido es un óleo sobre tela de 120 x 90 centímetros. En él se observa una figura celestial suspendida en el centro del lienzo. Su cabeza se encuentra fuera del encuadre, mientras sus extremidades cuelgan con pesadez, reforzando la sensación de quietud y serenidad del personaje. A su alrededor aparecen tres muros de un tono rosa vibrante, acompañados por una vegetación verde que asciende por sus costados hacia un cielo casi despejado.
En la obra se genera un contraste entre la belleza del espacio y la inmovilidad de la figura. Esta propuesta dialoga directamente con el espacio en el que se exhibe: un elevador que no puede subir. De esta manera, el espectador no solo se encuentra frente a una pintura bidimensional, sino ante una instalación que invita a preguntarse sobre la propia experiencia de permanecer en un sitio del que se puede salir en cualquier momento.
El concepto principal de la obra parte de la idea de la “jaula de oro”: un espacio que resulta agradable, cómodo o incluso deseable, pero que con el tiempo puede convertirse en un lugar que limita a quienes inicialmente lo concebían como algo temporal.
En ese sentido, la pintura aborda situaciones cotidianas como las rutinas, el entorno laboral y las expectativas sobre lo que puede llegar a ser el éxito. La obra plantea cómo, en distintas ocasiones, las condiciones de supervivencia pueden llevarnos a dejar de lado determinadas metas mientras permanecemos dentro de una dinámica que ofrece una estabilidad superficial, pero que con el tiempo puede alejarnos de nuestros planes iniciales.
Ascenso suspendido no pretende ofrecer una respuesta ni indicar una salida; visibiliza ese estado de espera: estar detenido aun teniendo la posibilidad de avanzar y, aun así, permanecer suspendido.
La pieza invita al espectador a identificar sus propios “umbrales dorados”: esos espacios, rutinas o circunstancias que pueden resultar suficientemente cómodos como para dificultar el reconocimiento de que también existe un estancamiento.












































