“¿En dónde se encuentra Dios cuando una mujer es agredida sexualmente?” es el cuestionamiento que hizo la activista feminista Manuela Ramírez al compartir el caso de una mujer que fue víctima de abuso sexual y que, como consecuencia de aquella agresión, dio a luz hace 32 años a un bebé que permanece postrado desde su nacimiento.
Señaló que decidió compartir esta historia como voz de las personas que enfrentan situaciones de este tipo y cuestionó las consecuencias que una agresión sexual puede generar a largo plazo.
Refirió que, de acuerdo con el caso que expuso, el agresor no muestra arrepentimiento por lo ocurrido, mientras que la mujer ha tenido que enfrentar las consecuencias de una maternidad que no decidió.
Entre esas consecuencias, mencionó el nacimiento de un hijo que requiere cuidados y atención permanente.
“¿Por qué tienen que pagar las personas a largo plazo una situación que no pidió que sucediera?”, cuestionó.
Ramírez también lamentó la falta de presencia de las autoridades y sociedad cuando los bebés nacen con problemas de salud y cuando las mujeres que no pidieron ser madres tienen que asumir los cuidados y gastos derivados de estas circunstancias.
Planteó además el impacto que representa para una mujer tener que cubrir necesidades como pañales y alimentación para un hijo que requiere atención constante.
“¿En qué momento se encuentra la sociedad cuando esa madre que no pidió ser madre tiene que comprar desde pañales y alimentación sana para ese ser?”, expresó.












































