En el marco de las celebraciones por las fiestas patrias, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hizo un llamado a reflexionar sobre la situación que enfrenta el país y advirtió que México continúa marcado por la violencia, la desaparición de personas, la impunidad, la desigualdad y el desplazamiento forzado de comunidades.
A través de un comunicado, la Iglesia señaló que celebrar la Independencia no significa ignorar los problemas que persisten, sino reconocer la historia del país y mantener el compromiso de construir mejores condiciones para la sociedad. Destacó que, pese a los desafíos, también existen avances en materia de derechos, participación de las mujeres, fortalecimiento de instituciones y solidaridad ante situaciones de emergencia.
La CEM sostuvo que México está conformado por millones de personas, familias y comunidades que enfrentan distintas realidades, por lo que consideró necesario mantener una mirada especial hacia quienes han sufrido violencia, pérdida o desplazamiento. En este sentido, pidió que las víctimas sean escuchadas y ocupen un lugar prioritario en las decisiones públicas.
El Episcopado también llamó a proteger la libertad de expresión y consideró necesario contar con medios de comunicación plurales, periodistas protegidos y un debate público en el que exista espacio para las distintas opiniones, sin descalificaciones. Asimismo, defendió la libertad religiosa como un derecho que va más allá de la práctica dentro de los templos y que incluye la posibilidad de educar, asociarse y participar en la vida pública conforme a las propias convicciones.
Ante este panorama, exhortó a los gobiernos de los distintos órdenes a garantizar que la libertad no dependa de concesiones y que la seguridad y la justicia dejen de ser únicamente promesas. Insistió en la necesidad de atender las demandas de quienes han sido afectados por la violencia y otros problemas sociales.
De cara al próximo proceso electoral, la Iglesia pidió que el debate político esté a la altura de las necesidades de la población y llamó a los ciudadanos a participar de manera responsable, con honestidad y compromiso con su comunidad.
La CEM también defendió el papel que, según señaló, mantiene la Iglesia dentro del tejido social del país, mediante escuelas, universidades, fundaciones, casas para migrantes, comedores, dispensarios, albergues para mujeres y niñas y niños, así como espacios de defensa de los derechos humanos y acompañamiento a víctimas y sus familias.
Finalmente, el Episcopado destacó que estas labores se realizan con la participación de millones de creyentes y sostuvo que la construcción de la paz y el fortalecimiento del tejido social requieren de la participación de distintos sectores de la sociedad.












































