México y Francia atraviesan una transformación demográfica caracterizada por familias más pequeñas, menos nacimientos y una población cada vez más envejecida.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), México registró una tasa global de fecundidad de 1.60 hijos por mujer en 2023. La cifra representa una disminución respecto a los 2.07 hijos por mujer reportados en 2018 y los 2.21 registrados en 2014.
El tema cobró relevancia en septiembre de 2026, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum planteara analizar las razones por las que cada vez más jóvenes tienen menos hijos o deciden no tenerlos. El planteamiento surgió tras la publicación de los resultados de la Encuesta Intercensal 2025.
Los datos del INEGI muestran además que la edad mediana de la población mexicana pasó de 29 años en 2020 a 32 años en 2025. El organismo estima una población de 130.9 millones de habitantes y un índice de envejecimiento de 68.2 personas adultas mayores por cada 100 niños y jóvenes.
En Francia, la situación presenta indicadores aún más avanzados. El Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia (Insee) informó que durante 2025 nacieron aproximadamente 645 mil bebés, una cifra 2.1% menor a la registrada en 2024 y 23.6% inferior al máximo alcanzado en 2010.
La fecundidad francesa también continuó disminuyendo al pasar de 1.61 hijos por mujer en 2024 a 1.56 en 2025, el nivel más bajo desde el final de la Primera Guerra Mundial.
Ambos países se encuentran por debajo del nivel de reemplazo generacional. Mientras la ENADID 2023 ubicó a México en 1.60 hijos por mujer, Insee calculó para Francia una tasa de 1.56 en 2025.
Una de las principales diferencias entre ambos países se observa en el saldo natural de población. Francia registró en 2025 un total de 645 mil nacimientos frente a 651 mil defunciones, lo que produjo un saldo natural negativo de aproximadamente 6 mil personas. Fue la primera ocasión desde el final de la Segunda Guerra Mundial que el país registró más muertes que nacimientos.
Sin embargo, la población francesa continuó creciendo debido a un saldo migratorio positivo estimado en 176 mil personas durante ese mismo año.
El envejecimiento también se refleja en la estructura de edades. Al 1 de enero de 2026, las personas de 65 años o más representaban alrededor del 22% de la población francesa, mientras que los menores de 20 años equivalían al 22.5%.
Además, los franceses están teniendo hijos a edades más avanzadas. La edad promedio al nacimiento fue de 31.2 años para las mujeres y de 34.1 años para los hombres en 2025, cifras superiores a las registradas dos décadas atrás.
Especialistas franceses relacionan este fenómeno con factores como la prolongación de los estudios, la participación de las mujeres en el mercado laboral, cambios en los estilos de vida, dificultades económicas y el acceso a la vivienda.
En México, aunque la situación aún es distinta, los indicadores muestran una tendencia similar. La edad mediana aumentó de 29 a 32 años entre 2020 y 2025, mientras que los grupos más jóvenes representan una proporción cada vez menor de la población.
Los datos sugieren que una menor fecundidad puede influir con el tiempo en el tamaño de las generaciones jóvenes, las necesidades educativas, el mercado laboral, los sistemas de pensiones y la demanda de servicios de salud.
En medio de este debate, también han circulado versiones sobre supuestas multas en Francia para quienes no tienen hijos. Sin embargo, la información oficial señala que el país cuenta con prestaciones y apoyos familiares, pero no establece sanciones generales para las personas sin descendencia.
La experiencia francesa muestra cómo estos cambios pueden acumularse durante décadas y modificar gradualmente la estructura completa de una sociedad.












































