Olga Ramos
GÓMEZ PALACIO, DGO.- Planear un embarazo tiene aristas altamente positivas, ya que al mantener la vigilancia necesaria del proceso de gestación, también se evita la muerte materna.
Lo anterior debido a que un embarazo temprano derivado de una vida sexual activa en la adolescencia, pone en riesgo a la futura madre gestante y al producto en formación.
Durante este ciclo de la vida de la mujer –la adolescencia- su organismo está en proceso de maduración y biológicamente está en una metamorfosis de adaptación para continuar con el ciclo natural de la reproducción.
Por esa razón, se debe esperar a que sea el momento más adecuado y bajo las condiciones propicias para tener una concepción adecuada y un desarrollo normal y vigilado por el médico.
Esto le permitirá a la mujer llegar a un alumbramiento en buenas condiciones y a un feliz término y con una expectativa de vida y desarrollo saludable del nuevo ser y su madre.
Cabe mencionar que en mujeres adultas también se presentan problemas de riesgo, en donde el control debe ser más preciso y puntual en tanto en la madre como en el producto.










































