Por: Daniela Morales
Cinco bebés murieron en el IMSS de Durango, no es una cifra ni un dato para una tarjeta informativa. Y en definitiva, no es un asunto que pueda resolverse con un comunicado de que “ya se investiga”.
Son cinco familias que entraron al Hospital General de la Zona No. 1 con la ilusión de tener a sus bebés, de verlos crecer, sin embargo, en medio de dudas, enojo e incertidumbre, los sepultaron a días de nacidos.
Mientras los padres, las familias, buscan respuestas, las autoridades siguen diciendo que están investigando.
El IMSS reconoció que cinco recién nacidos murieron entre el 15 y el 19 de septiembre en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. También reconoce que detectó una bacteria, aunque hasta ahora sostiene que no está demostrado que ese microorganismo explique por sí solo las cinco muertes.
¿Qué pasó? ¿Por qué varios bebés se deterioraron en cuestión de horas? ¿Por qué los padres aseguran que no recibieron los resultados de los estudios realizados a sus hijos?
¿Por qué no tienen claridad sobre las causas de muerte? ¿Por qué una investigación de esta gravedad comenzó rodeada de silencio? ¿Por qué se limpió y desinfectó la UCIN antes de que Coprised realizara sus propios muestreos?
La Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado confirmó que el área ya había sido sometida a una limpieza exhaustiva y que, por esa razón, los resultados de sus muestras podrían no coincidir con los análisis realizados previamente por el IMSS. También informó que todavía no tenía acceso a los expedientes clínicos de los bebés.
Los padres han hablado de falta de higiene, personal comiendo en el área, sin usar equipo de protección y otras irregularidades. Uno de ellos incluso describió la limpieza posterior como si se estuviera borrando la escena de lo ocurrido.
El IMSS dice que no ha encontrado carencias de insumos que impidan la limpieza y desinfección de la unidad. También mantiene cerrada la UCIN a nuevos ingresos mientras continúan las investigaciones.
Entonces que se investigue todo, que se revisen expedientes, que se revisen bitácoras, que se revisen protocolos, que se conozca qué bacteria apareció, dónde apareció y cuándo apareció.
Durante años hemos escuchado las mismas quejas sobre el Seguro Social: consultas que tardan, medicamentos que faltan, hospitales saturados y derechohabientes que terminan buscando atención privada porque el sistema público no responde.
Pero esto es distinto, aquí no estamos hablando de esperar tres meses por una cita.
Estamos hablando de bebés que murieron dentro de una unidad donde justamente deberían haber estado más protegidos.
¿Quién va a responder por los cinco?












































