JEAN-AUGUSTE-DOMINIQUE INGRES
Y la perfección del retrato
Por: David Muñoz Carranza
Nacido en Montauban, una provincia de una prefectura de Francia; en el año de 1780. Desde muy pequeño, este gran artista presentaba dotes y habilidades para la pintura, pues la vena artística le venía por padre de su padre, quien era escultor y pintor, razón por la cual, sus padres lo inscribieron en la Academia de Toulouse; donde aprendió y desarrolló las técnicas necesarias para perfeccionar el talento, con el que había nacido este joven artista; y que años más tarde, se vería reflejado en la mayoría de sus obras.
En su historia como artista, el joven Ingres, con 18 años de edad; se muda a Roma, donde conocerá y aprenderá de Rafael, el pintor renacentista; y que de manera definitiva, imprimirá un estilo que empleará por muchos años; hasta que después Ingres, poco a poco, irá creando su propio lenguaje plástico dentro del arte.
El dibujo como base de lo que antecede, es la base de todo; con esto queremos decir, que el dibujo es toral, para realizar la composición de lo que se quiera pintar; en este caso específico, del rostro a replicar, o pintar. En este sentido, la técnica del boceto, nos dará en buena medida, la pauta, para llevar a cabo, lo que sería la implementación del óleo, acrílico, o pintura con la que vayamos a realizar el retrato; en este mismo tenor, el maestro Ingres era un convencido, de que el dibujo, era el ancla para la realización de un buen resultado de un cuadro dentro del género del retrato; es por ello, que siempre recurría a bocetear en dibujo, al personaje a quien pintaría.
El maestro, está considerado como uno de los mejores retratistas de la historia del arte, pues la destreza, y lo depurado en su técnica, nos habla de ese talento innato de Ingres; esa facilidad para los trazos, las pinceladas, en dónde debe ir cada una de éstas, el saberlas colocar, para así lograr efectos en los volúmenes del rostro, sus hendiduras, las luces, carnaciones; y sobre todo, algo de vital importancia: la expresión de la mirada; pues una vez captada la expresión de las personas que son retratadas, está todo resuelto; el tener la habilidad de saber captar y plasmar en los lienzos, la expresividad de los ojos, es lo que da esa sapiencia y expertiz, y que no muchos artistas, (aunque sean muy buenos) logran realizar; pues el género del retrato, implica cierto grado de dificultad, por la naturaleza del rostro per sé.
Como nota curiosa, el maestro Ingres; en un tiempo se dedicó a la música, y llegó a formar parte de la orqueta del Capitolio de Toulouse, como segundo violinista, dentro de la compañía musical.
Sus obras se encuentran en los grandes museos del mundo, en galerías de arte de fama internacional; así como también en manos de coleccionistas de arte, que se decantan por la exquisitez de este gran pintor francés, quien es considerado como uno de los mejores retratistas en el mundo del arte.












































